sábado, 8 de septiembre de 2012

PONCEBOS - BULNES - JOU DE CABRONES.

 El final del verano es una época propicia para visitar Picos de Europa. El calor no atosiga y todavía hay muchas horas de luz, suficientes para intentar una ruta larga y pindia como es la subida a Jou de Cabrones desde Poncebos y descenso por el mismo camino. En total unas 11 horas de caminata salvando un desnivel de unos 1.800 m.

 Parte del grupo salimos la víspera desde Puente Poncebos para acortar los 50 minutos de subida y los 400 m. de desnivel de la Canal del Texo y pernoctar en Bulnes. Subimos la Canal del Texo casi de noche (sin fotos) y con el tiempo justo para cenar en Bulnes. Cena, cama y desayuno en Casa Guillermina de Bulnes de Abajo.

 A las 9 am. ya estabamos esperando por el resto del grupo en el Barrio del Castillo o Bulnes de Arriba.

 Una mirada hacia la Canal del Texo por donde subían nuestros compañeros.

 Desde aquí se entra en la parte baja de la Canal de Amuesa. Este terreno ya es conocido por el grupo, la subimos en otra ruta que nos llevó desde Amuesa al Cares a través de Collado Cerredo y la Canal de Piedra Bellida. A esta zona se la denomina Llanos del Torno y nos la encontramos cubierta de piedras, el resultado de un "argayo" que se abrió el invierno pasado. Aquí está la única fuente que encontraremos con agua hasta el Jou de Cabrones.

 La Canal de Amuesa es corta y muy dura, en muy poca distancia se salva un desnivel de unos 600 m. para alcanzar la majada de Amuesa.

 Mirando atrás vemos el camino recorrido por la canal y muy al fondo el Barrio del Castillo y las praderas de Pandébano.

 Llegando al collado que da paso a la majada en una pared está una pintada del año 1947 anunciando la venta de queso de Cabrales en las cabañas de Amuesa.

 Estamos en las invernales de Amuesa, las campas se extienden por un lado hacia Collado Cerredo  por el N-NO y por otro ascienden por el S hacia los Cuetos del Trave en dirección a Cabrones, nuestro destino esta jornada. Desde aquí, tendremos que salvar unos 800 m. de desnivel para llegar al Jou. En este terreno el camino está bien señalizado y la senda muy pateada. Si no aparece la niebla la orientación no tiene dificultad, sólo hay que ascender por las praderas de la parte alta de Amuesa en dirección siempre a los Cuetos del Trave, como se ve en las fotos:

 A nuestras espaldas va quedando la majada de Amuesa, cada vez más lejos.

 Y por delante nos acercamos a las paredes de los Cuetos del Trave. Una buena referencia es la enorme cueva que se abre en su costado y hacia allí nos dirigimos.

 En esta zona desaparece la vegetación y pasamos al territorio de la caliza. La senda sigue bien marcada con pintura y hitos. Las únicas dificultades están en estos tramos, algunas llambrias con apoyos fáciles a menos que la piedra esté mojada.

 La gruta de los Cuetos del Trave paso a paso más cerca.

Alguna que otra parada para el avituallamiento.

 Desde aquí el terreno es mucho más árido y sólo pisaremos piedra hasta el Jou. Las mayores dificultades están en unos espolones de los cuetos del Trave que hay que superar. En los puntos más delicados hay unas cuerdas fijas para asegurar los pasos, aunque éstos no tienen grandes dificultades para montañeros experimentados.

 Y una pequeña trepada con quitamiedos:

 Ya se ven las agujas del Pico Cabrones tras la última collada que hay que superar.

 Llegamos al Jou en el que está el refugio J.M. Lueje (2.100 m.), una hondonada rodeada de una corona de cumbres entre las que destacan las del Pico Cabrones.

 En él descansamos lo justo para hacer la comida principal del día y avituallarnos de agua y en menos de una hora regresamos sobre nuestros pasos pues nos quedaba la parte más dura de la caminata, el descenso. De nuevo los pasos asegurados con cuerdas:

 Desandando por las paredes de los Cuetos del Trave.

 Y después de hora y media desde el refugio llegamos a la majada de Amuesa.

 Sólo queda bajar de nuevo por la Canal de Amuesa hacia Bulnes de Arriba.

 Y desde aquí la Canal del Texo hasta Puente Poncebos. Un pequeño descanso y para abajo.

 La canal del Texo la bajamos sin hacer fotos, demasiado cansados incluso para eso. En total, un desnivel cercano a los 1.800m y más de 11 horas de ruta; tres días con los pies hinchados no dejaron de recordármelo.

sábado, 21 de abril de 2012

ASCENSIÓN A PEÑA RUEDA

 En abril intentamos la ascensión a Peña Rueda en un día con malas previsiones meteorológicas que se hicieron realidad durante la mayor parte de la ruta, aunque no impidieron que algún miembro del grupo hiciera cumbre en Peña Rueda (2.155m). La lluvia nos acompañó toda la mañana hasta los puertos de Agüeria y desde allí a ratos chispeó la nieve, aunque en lo alto se abrió algún claro para dejar paso en el descenso a la niebla, algo muy habitual en esta época del año.  Nos reunimos en Lindes, pueblín de Quirós y uno de los puntos de partida para alcanzar Peña Rueda. El mapa aproximado de la ruta en trazo rojo:

 Momento de la partida en la Iglesia de Lindes.

 Con el tiempo inseguro comenzamos la subida. Una constante en la cara norte de las montañas de la Cordillera Cantábrica es la zona de bosque intermedia entre las vegas que rodean a los pueblos y las majadas y brañas donde están los pastos más altos y desde donde se comienza el ascenso final a la mayoría de las cimas. En la parte baja de esos bosques encontramos castaños, robles y abedules que poco a poco darán paso a las hayas ya en lo más alto del estrato arbóreo. En esta ruta nos quedan por ver los espectaculares acebales de los puertos de Agüeria, verdaderos bosques de acebos rodeando los pastos de altura en los puertos.

 Tras un primer tramo donde empezamos a pisar las primeras nieves llegamos a una pequeña collada donde hay dos opciones para ascender a Peña Rueda; por la derecha se va por Manín pero  nosotros escogimos la que por la Foz Grande. Para ello descendemos un poco para vadear el río que la atraviesa y que hoy baja crecido por el deshielo de las últimas nevadas.

 En una zona más alta buscamos un vado para cruzar el río que corre por la canal, no fue fácil pues la senda estaba anegada y tuvimos que buscar un paso natural un trecho río arriba.

 Seguimos la ascensión por la parte derecha del río atravesando el último hayedo antes del ascenso definitivo a los puertos.

 Ya abunda la nieve; en el recorrido atravesamos un nevero producido por una avalancha y que oculta completamente la senda.

 Para subir a los puertos de Agüeria nos queda uno de los tramos más pindios por un terreno en malas condiciones. Con mucho barro y nieve la senda hace un zigzag salvando los últimos escalones que nos quedan para llegar al primer bosquete de acebos o carrascos. En esta parte oímos el rugido de las primeras avalanchas de nieve.

 Desde la ladera contraria de la foz un rebeco nos observa.

 Los acebos forman un auténtico bosque, denso y sombrío que trasmite cierta sensación de misterio. No es fácil orientarse en él y buscamos una salida que nos deje en los puertos.

 La ruta se abre en los puertos de Agüeria. El paisaje es todo un espectáculo, las majadas cubiertas de nieve y rodeadas de los acebales que trepan por las laderas de las montañas. Nos empieza a llover, a ratos con chispeo de nieve y buscamos orientación por el enorme circo glaciar ocupado por los puertos.

 Muchos acebos estaban cargados de bayas, un bonito contraste con la nieve y el verdor del bosque.

 Por las partes bajas de las campas corrían arroyos crecidos con el agua del deshielo de la nieve caída las últimas semanas. Otra vez tuvimos que buscar zonas de vadeo para cruzar a la vertiente de la majada desde donde empezaba el ataque a la cumbre de Peña Rueda.

 Muy cerca de la base hacemos un alto para reponer fuerzas y secarnos un poco; llovía con poca fuerza pero de manera continua desde hacía varias horas.

 Ya con las raquetas calzadas nos ponemos con la última parte del ascenso. En las primeras rampas ya se notaba la gran cantidad de nieve que las cubría, en ocasiones los bastones se hundían hasta la mitad de su longitud.

 En un alto en el ascenso, una mirada atrás hacia el NE: el Siegalavá y los puertos de Agüeria que hemos recorrido desde el norte.

 Aunque a ratos asomaba el sol, las condiciones no eran las mejores. Había mucha nieve en palas muy pindias y en las alturas soplaban el viento y la niebla. Tampoco animaba mucho el rugido de unas cuantas avalanchas que se oían en la zona de las Ubiñas.
 Este era el panorama por delante:

 Y este por detrás:

 En una panorámica hacia el E vemos la zona del Siegalavá y Peña Chana por la izquierda y por la derecha la zona de las Ubiñas.

 En este punto, un servidor abandona el ascenso. Parte del grupo sigue hasta la cumbre por palas de gran dureza y con mucho viento. El resto descendemos hasta los puertos y nos quedamos a la espera descansando y haciendo alguna foto.

 Después del ascenso nos volvemos a reagrupar y hacemos la comida principal del día. Nuestra intención era descender por otra ladera de Peña Rueda, por Manín, pero la niebla nos aconseja prudencia y volvemos por nuestros pasos.

 De nuevo recorriendo los puertos de Agüeria, esta vez con niebla que había entrado por el norte. Nos guiamos por las pisadas de la subida y desandamos lo andado por la mañana. Otra vez a vadear arroyos...

 Y de vuelta por la Foz Grande.

 Salvando el río que la recorre; esta vez con más dificultades que en la subida.

 Y poco a poco regresamos a Lindes.