sábado, 9 de julio de 2011

JITU ESCARANDI - MACONDIÚ

 A principios del verano volvimos al macizo de Andara en Picos de Europa. Habíamos estado en Enero en una raquetada que nos llevó a la Rasa de La Inagotable. Por entonces el paisaje era muy distinto, la montaña estaba nevada y la Vega de Andara era una gran hondonada entre las montañas más conocidas del macizo, casi sin desniveles y completamente cubierta de nieve. Ahora, sin nieve y entre la niebla, la Vega estaba irreconocible; en lugar del manto uniforme de nieve aparecía un terreno irregular con escombreras de las antiguas minas y alguna que otra sima.
 Nuestra intención era llegar a la cumbre cimera de Andara, la Morra de Lechugales, pero sin GPS de apoyo y con una niebla que no dejaba orientarnos, y tras caminar durante más de una hora como "pollos sin cabeza" decidimos regresar al Casetón de Andara. Al mediodía y durante un par de horas levantó un poco la niebla, lo suficiente para ver el Macondiú que subimos para no marchar de Andara en blanco.


 Un par de fotos del camino minero que lleva al Canal de las Vacas donde está el Casetón de Andara. Desde el Jitu Escarandi la niebla anunciaba que iba a ser la protagonista del día.

 Por detrás quedaban las campas del Jitu Escarandi.

  Por la Canal de Las Vacas llegamos al Casetón, una de las puertas de entrada a la parte alta del macizo y lugar de paso de muchos montañeros.

 Desde el refugio sólo queda una fuerte y corta rampa hasta una collada que da paso a la Vega de Andara. Desde allí la niebla se convirtió en casi el único paisaje, apenas había visibilidad y no encontrábamos ninguna referencia por la que orientarnos y tras una hora de movernos en varias direcciones decidimos buscar senda de vuelta al Casetón.
 Por momentos la niebla levantó lo suficiente para poder situarnos en la Vega de Andara.

 En otra panorámica vemos parte de la vega, en el extremo izquierdo el Macondiú y en el derecho, asomando de la niebla, el comienzo del cordal donde se encuentra entre otras cumbres la Rasa de La Inagotable. Ocultos por la niebla estarían el Samelar, la Torre de San Carlos y la Junciana entre otros.

 La cara sur del Macondiú en la que se ve un grupo de montañeros que suben, con los que coincidiremos en la cima y dos que bajan. Tras una consulta, decidimos aprovechar esos minutos sin niebla para intentar su ascensión. Por esta parte la subida es pindia aunque sin ninguna dificultad, sin trepadas, como mucho te apoyas en las manos en algún paso para auparte al siguiente escalón. 

 Una panorámica a mitad de la ascensión. Tras Nacho se ve el Samelar, un poco tapado por la niebla y más abajo la Vega y a su derecha en el punto más alto de la foto, la pala de la Rasa de La Inagotable.

 Los dos picos del Macondiú; el más alto con el buzón de cumbres (1.990 m) y tras él la segunda cima, más baja y más ancha. Un grupo de montañeros cántabros nos precede atravesando la cresta que separa las dos cumbres; con ellos coincidiremos en la segunda donde haremos la comida principal del día.

 Una panorámica desde la cresta: por la izquierda parte del grupo en la cumbre principal y en el centro una parte de la Vega de Andara con la rampa que asciende hacia la Rasa de La Inagotable.

 Salvamos la cresta precedidos por los cántabros.

 Una panorámica con las dos cumbres del Macondiú desde la cresta que las separa. 

 Llegamos a la cumbre. Después de la comida, un pigarzo entre las nubes antes de bajar de vuelta al refugio. Bajaremos con el otro grupo por la ladera opuesta a la del ascenso; una bajada fácil pero larga y con algo de piedra suelta y muy poca visibilidad por la n iebla que empezaba a cubrir completamente las montañas.

 Así llegamos hasta un camino ancho que sin pérdida nos dejó en el Casetón de Andara. Desde allí, será desandar la Canal de Las Vacas de vuelta hasta el Jitu Escarandi.

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