sábado, 18 de junio de 2011

SOTO DE SAJAMBRE - VEGA HUERTA

 Al final de la primavera nos acercamos al Cornión, a Vega Huerta, en la base de Peña Santa de Castilla. Una ascensión que nos llevará desde Soto de Sajambre, pueblo de la montaña leonesa en la vertiente sur de Picos de Europa, hasta Vega Huerta; una de las entradas al macizo occidental presidida por la imponente pared sur de Peña Santa, tras pasar por los hayedos y la majada de Vegabaño, la Collada del Frade con su vega y la Canal del Perro y Senda del Burro.

 Nos preparamos en un aparcamiento de Soto de Sajambre, adonde llegamos  desde Cangas de Onís, por la carretera que atraviesa la cordillera a través del desfiladero de los Beyos, por el que discurre el río Sella y que comunica a este pueblo leonés con Asturias y el Mar Cantábrico.

 La ruta comienza a las afueras del pueblo y tras atravesar las praderas de su parte alta, se interna en el hayedo que lo separa de las majadas de Vegabaño. El camino principal es una pista apta para todoterrenos, aunque hay una alternativa más corta para senderistas, que lo atraviesa de forma más directa.

 Llegamos a la campera de Vegabaño, una bonita majada con muchas cabañas bien conservadas y refugio de montaña. Desde aquí cojemos el camino de la izquierda y en seguida volvemos a entrar entre las hayas, al principio por donde buenamente nos parece y después siguiendo los hitos que dirijen la ruta hacia el Collado del Frade. La presencia de jitos es contínua desde la majada y nos llevará sin pérdida hacia Vega Huerta.

 Desde las praderas cercanas a Vegabaño, Nacho señala un punto intermedio de la ruta, la collada al final de la Canal del Perro que conduce al interior del Cornión.

 De nuevo en el hayedo seguimos el rosario de hitos por la Cuesta Fría hasta llegar al Roblón, un viejo roble que rompe con la monotonía de las hayas.

 En unas miradas atrás vemos el paisaje de la vertiente leonesa de Picos de Europa, dominado por el hayedo, que va quedando a nuestras espaldas. Por la parte derecha de la foto se ve un claro entre las hayas: la majada de Vegabaño. A medida que ganamos altura pasamos a una zona de monte bajo, poblado de brezo y retama.

Llegamos a la Collada del Frade.

 Desde la cimera del Frade vemos lo que nos queda para entrar al Cornión; de frente la majada del Frade con su refugio para montañeros y los canchales que se derraman de Torre Bermeja y que deberemos atravesar para llegar a la Canal del Perro, por la que alcanzaremos la collada que se ve en la foto: la zona más baja del perfil entre las dos montañas.

 Desde la collada recorremos una cresta que nos acerca a Peña Bermeja, soslayando la Vega del Frade y todavía sobre terreno con algo de vegetación.

 Llegamos a las primeras rampas de la Canal del Perro. Una subida pindia, con mucha piedra y tierra sueltas, sin peligros pero para pisar con cuidado. Desde aquí el paisaje cambiará y pasará a ser el típico de las zonas altas de Picos de Europa, muy árido y pedregoso sólo con algunas zonas verdes en las pequeñas vegas que alberga.

 Una vez superada la collada, dejamos la Canal del Perro y pasamos al Camino del Burro, un pequeño tramo, más suave, que es el último escalón antes de pasar al interior del macizo. En su final aparece a nuestra vista por primera vez en la ruta la majestuosa Peña Santa de Castilla, con su imponente cara sur, un murallón vertical que domina el patio de esta parte de Picos. 

 Desde aquí y hasta Vega Huerta no queda más que un tramo casi llano, con apenas desnivel y sin pérdida por la abundancia de jitos, que nos llevará hasta la base misma de Peña Santa.

 Una vaca que se perdió o que se lanzó a la aventura.

 Llegamos por fin a Vega Huerta, un lugar precioso dominado por la Peña Santa, con un pequeño refugio sin guarda (cuatro plazas en literas de cemento) y buena fuente. Aquí hacemos la comida principal y un amago de siesta antes del regreso por el mismo camino de la subida.

 Recuperamos la ruta recorrida en la subida, con algún pequeño despiste "marca de la casa" y buscamos de nuevo las colladas. Los hitos continuos dejan poco lugar a errores.

 Llegamos a la collada que da paso a la Canal del Perro. 

 Descenso a tumba abierta hasta la Vega del Frade, como siempre en el descenso con más cuidado que en la subida, que en este terreno los resbalones son fáciles.

  Una panorámica a nuestro paso en la vuelta por El Frade, por la derecha los canchales de Peña Bermeja, por la izquierda la collada y en el centro de la foto los picos de Peña Beza y el Cantu Cabroneru.

Desde aquí volveremos a pasar por el hayedo que está por encima de Vegabaño.

Llegamos a Vegabaño al atardecer, desde aquí nos quedará más de una hora de regreso hasta Soto de Sajambre. En total caminamos una ruta de unos 22 km salvando un desnivel de más de 1.300 m, la comenzamos a las 9.30 am y regresamos más de 9 horas después.

sábado, 21 de mayo de 2011

LAGOS DE SOMIEDO Y PICOS ALBOS.

 En nuestra salida de Mayo nos fuimos a Somiedo con la intención de ascender uno o varios de los Picos Albos. La ruta que escogemos comienza en el pueblo de Valle del Lago y recorre una pequeña parte de la vega que lo separa del lago, antes de desviarse para alcanzar la Braña de Sobrepeña; desde allí buscaremos la Vega de Camayor y desde ella los lagos Cerveriz y Calabazosa para subir a los Albos y regresar por el Lago del Valle.
 En esta ocasión el grupo estaba reducido a pesar de contar con una nueva incorporación: Juanra que puso a prueba sus piernas en una dura ruta de montaña y "Spot" que repetía y que volvió a demostrar que es uno de los que más disfrutan de la montaña.
 La foto de salida cerca del barrio alto de Valle del Lago, L' Auteiro, que atravesaremos para entrar en la Vega que lo separa del lago.

  Tras algo menos de dos km aparece la bifurcación que nos desviará de la ruta principal por el Lago del Valle hacia los Lagos de Saliencia.

 La ruta en seguida gana altura y nos levanta por encima del valle que vamos dejando a nuestro costado y tras varias revueltas nos lleva hasta la Braña de Sobrepeña, una braña piquiñina con un par de teitos en ruinas, algún corro y unas pocas cabañas.

 En la braña viramos en dirección sur para acercarnos a la Vega de Camayor. El camino asciende desde la braña por las laderas pobladas de retamas ("xestas" en el occidente) en plena explosión primaveral.

 En una mirada atrás vemos el camino recorrido por la vega desde Valle del Lago. Por la parte izquierda una cabaña de la parte alta de la Braña de Sobrepeña y al fondo, entre dos picachos, la cumbre alargada de Peña Chana.
  
 Llegamos a las praderas de la parte norte de la Vega de Camayor. Los pastos ya estaban abiertos para el ganado y se veían los primeros rebaños de vacas y yeguas, donde estarán hasta pasado el verano.
  
 Recorremos la Vega de Camayor buscando el camino de la zona alta de la montaña, en la que están los Albos. A continuación de esta vega está la de Fresneu que atravesamos en parte. Un poste nos indica que estamos en la ruta AS-15.

 Buscamos la parte este de la vega para acercarnos a los primeros lagos, el Cerveriz y Calabazosa.

 El Lago Cerveriz, a 1.610m, el primero que nos encontramos.

 Sin ver jitos buscamos una canal que nos lleve hacia los Albos. Ganamos altura sobre la vega y pasamos por encima de los lagos, siempre sin un camino claramente definido. El segundo lago que encontramos, el Calabazosa o Lago Negro (1.630m), el que embalsa el mayor volumen de agua de los lagos asturianos y que también es el más profundo (50m)

 Tras superar los primeros lagos llegamos a la laguna Cebolleu. Aquí no nos queda más alternativa que ganar altura rapidamente para evitar alejarnos demasiado de los Albos; ya llevábamos casi cuatro horas de marcha y todavía no veíamos sus cumbres. En la primera foto la laguna Cebolleu. En una mirada atrás vemos los dos lagos: el más alejado el Cerveriz y en primer término el Calabazosa.

 Subimos por una canal pindia que nos lleva a una pequeña collada, tras la que entramos en la zona de las Morteras. Al fondo y ya en dirección norte vemos la cumbre del Albo Oriental. Entramos en un terreno muy irregular, con continuas subidas y bajadas y esta vez ya encontramos los primeros jitos. Antes de alcanzar la cresta del fondo que lleva por la derecha al Albo Oriental, haremos un alto para la comida principal del día.

 En una panorámica vemos en la parte derecha los tres Albos, de izquierda a derecha el Oriental (2.109m), Occidental (2.072m) y Central (2.052m); a la izquierda de ellos la zona de las Morteras y por su parte izquierda la cumbre de Peña Orniz (2.194m).

 Una vez alcanzada la cresta nos acercamos al Albo Oriental para tantear el terreno y subir a la cumbre. Las previsiones anunciaban tormentas por la tarde y desde allí vemos como se oscurece el cielo y se carga de nubes en dirección norte, la de nuestra marcha, por lo que decidimos ascender el Occidental que nos dejará más cerca del descenso hacia el Lago del Valle.

  En la foto siguiente, de izquierda a derecha, el Central y el Occidental.

 Tras un ascenso fácil llegamos a la cumbre del Occidental, desde allí vemos la niebla y con más claridad la amenaza de la tormenta que se está formando en el Valle del Lago.

 Desde la cumbre, las panorámicas del lago y el valle son impresionantes. De izquierda a derecha se ve, por la parte alta la zona de las Morteras, el Lago del Valle y toda la vega que debemos recorrer para regresar al pueblo de Valle del Lago.

 El cielo cada vez está más oscuro. Sin perder tiempo buscamos una vía de descenso hacia el lago; no hay ruta marcada, pero la ladera que desciende de la cumbre no parece difícil a pesar del desnivel. Nos lanzamos monte a través sin perder de referencia el lago en todo el descenso.

 Justo cuando llegamos al lago comienza a descargar la tormenta; guardamos la cámara, plegamos los bastones y nos ponemos ropa de abrigo para los últimos 6 km que quedan hasta Valle del Lago. La tormenta fue impresionante. La tuvimos  encima de nosotros hasta el final de la ruta: agua, granizo y rayos; algunos los vimos descargar directamente sobre las montañas de los costados de la vega levantando nubes de polvo y rocas como si hubiera explotado un barreno. Las fotos siguientes están hechas en la vuelta al Valle, en un pequeño respiro que nos dio la tormenta.